PREGUNTAS PARA INICIAR
¿Te cuesta decir que no?
¿Alguna vez has aceptado hacer algo aunque realmente no querías?
¿Alguna vez has dicho que sí solo para no hacer sentir mal a otra persona?
¿Qué sientes cuando tienes que decirle “no” a alguien?
¿Crees que decir que no significa ser una mala persona?
¿Por qué a veces sentimos culpa cuando ponemos límites?
REFLEXIÓN
Muchas veces nos acostumbramos a decir que sí para agradar a los demás. Decimos que sí aunque estemos cansados, aunque algo nos incomode o aunque realmente no queramos hacerlo. Y después podemos sentir culpa por pensar primero en nosotros.
Pero poner límites no significa ser egoístas. También significa reconocer nuestro propio valor. Jesús nos enseña a amar y servir a los demás, pero eso no significa permitir que otros pasen por encima de nosotros.
Decir “no” también puede ser una decisión sana. No tenemos que sentir culpa por cuidar nuestra paz, nuestro tiempo y nuestro corazón. Hay momentos en los que decir no es precisamente lo que necesitamos para respetarnos.
Jesús quiere que aprendamos a amar a los demás, pero también a nosotros mismos. Por eso, hoy podemos preguntarnos: ¿En qué situaciones necesito aprender a decir no? ¿A qué cosas estoy diciendo que sí solamente por miedo a decepcionar a los demás?
Poner límites no significa alejar a todos. Significa aprender a elegir aquello que nos hace bien y tener el valor de decir “no” cuando algo va en contra de nuestra tranquilidad, nuestros valores o nuestra dignidad.
Que Jesús nos ayude a decir sí cuando nace del amor y no cuando necesitamos poner un límite. Y que nos dé la tranquilidad para entender que cuidarnos no es motivo para sentir culpa.
Feliz semana mis amores.